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La Inteligencia Emocional y la Depresión

 

Por el Dr. Emilio Zermeño Torres

Abordé en mi artículo pasado el tema de la inteligencia emocional y mencionaba que de acuerdo a Goldeman ésta tiene 5 esferas:

    1)conocerlas propias emociones
    2)manejar las emociones
    3)la propia motivación
    4)reconocer emociones en los demás
    5)manejar las relaciones. En esta ocasión deseo concentrarme en un aspecto específico concerniente a las esferas 4 y 5. Se trata de la depresión y su manejo.

El tema de la depresión es intrigante no solo por ser un trastorno que aqueja a un amplio espectro de seres humanos, sino además porque es un trastorno dramático que ha sido reconocido como tal desde los anales más remotos de la humanidad, hasta nuestros días. Por ejemplo, El patriarca bíblico Job sofría de severa depresión y sentimientos de culpa; Hipócrates la describió y la atribuyó la Bilis Negra; en la primera centuria de nuestra era, Plutarco describió gráficamente las características de este desorden; en 1621 Sir Robert Burton dedicó un tratado completo a la "anatomía de la melancolía" y en la centuria pasada personajes tan conocidos como Kurt Tucholsky, Winston Churchill y Ernest Hemingway padecieron de depresión. Es un mal tan generalizado en la época actual que se le ha llamado "el resfriado común de la enfermedad mental". Hace algunos años, según la Organización Mundial de la Salud cuando menos 150 millones de humanos padecían de depresión en Estados Unidos y es la segunda causa de hospitalización después de la esquizofrenia, pero se estima que entre no hospitalizados es cinco veces mayor que la esquizofrenia; en Alemania Federal se calculaba en 1980 que 38 ciudadanos se suicidaban diariamente como consecuencia de la depresión. Otra muestra de la extensión de este trastorno en los tiempos modernos es la venta desmesurada de libros de autoayuda referidos a este trastorno. Por ejemplo, el libro "Sentirse Bien, una nueva terapia contra las depresiones" del autor David Burns, que es un "best seller internacional lleva a la fecha más de dos millones de ejemplares vendidos.Por otro lado todos y cada uno de nosotros ha padecido alguna vez de depresión y sabemos las consecuencias tan nefastas que ella implica para nuestro rendimiento, nuestras relaciones y nuestro bienestar. ¿Qué puedo hacer para controlarla? El primer paso es conocer en qué consiste y cómo se manifiesta en mi persona.

La depresión es considerada un trastorno psíquico muy complejo que tiene manifestaciones a nivel:

    1) De actitudes y pensamientos
    2) Biológico
    3) a nivel de comportamientos.

A nivel pensamientos el depresivo se caracteriza por una actitud negativa hacia sí mismo, hacia el medio ambiente y hacia el futuro. Todo, todo lo que ve el depresivo, lo ve a través de unas gafas grises y obscuras que son sus propios filtros mentales. Como consecuencia, todo le parece sombrío y opacado. Su sistema motivaciónal es casi nulo o se encuentra notablemente disminuído. Verbaliza frecuentemente tristeza, ansiedad y enojo contra todo el mundo y fuertemente contra sí mismo. El sistema de pensamientos del depresivo se puede semejar a una computadora cuyo disco duro se encuentra programado o configurado con comandos y auto-evaluaciones acusatorios y auto-derrotistas. Cualquier evento medioambiental o interacción pueden disparar el razonamiento depresivo que se caracteriza por ser irracional e ilógico porque no coinciden con la realidad y no tienen coherencia. El depresivo no logra descubrir su propia irracionalidad por lo que él mismo se va precipitando, cumpliendo las expectativas de sus propias profecías, en el abismo de su propio fracaso.

Fisiológicamente el depresivo manifiesta una verdadera "depresión" en todos su sistema biológico. Así la persona depresiva aparece francamente "desenergizada" y muestra ciertos síntomas como estreñimiento, insomnio, falta de apetito, problemas sexuales (impotencia, frigidez y disminución del impulso sexual), fácil fatigabilidad y disminución o aumento de peso. Como consecuencia de su desvalimiento y estrés, el paciente depresivo debilita su sistema inmunológico, por lo que será presa de diferentes enfermedades contagiosas y aún de cáncer.

En el área del comportamiento, el depresivo presenta una franca inactividad, aislamiento social, lentitud, fisonomía melancólica y susceptibilidad a las lágrimas. Al depresivo le es sumamente difícil comprometerse en cualquier acción o iniciativa, por lo que su persona se convierte en poco gratificante a los demás, quienes paulatinamente lo van aislando y dejando solo. La misma inactividad va mermando las habilidades del depresivo, quien atrapado en un círculo vicioso, se va convirtiendo en más inútil y así, transformando en realidad sus tenebrosas profecías derrotistas.

En otro espacio describimos la forma de salir adelante de este dramático padecimiento.

 

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